Fundación E.- Una startup mexicana puede tener clientes, escalabilidad y un producto que funciona. Pero llega un momento en que aparece una pregunta interesante: ¿qué pasa si intenta venderlo fuera del país?
No hace falta pensar inmediatamente en abrir una oficina en Estados Unidos o Brasil. A veces, el primer paso es participar en una aceleradora, aplicar a un programa internacional o buscar un cliente en otro mercado.
Y hacerlo puede servir para mucho más que conseguir financiamiento.
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Salir también es una forma de aprender
Un estudio académico de Tem Journal publicado en 2023, que analizó 121 startups tecnológicas de cinco países latinoamericanos, encontró que las mexicanas suelen internacionalizarse más tarde que las de Argentina, Chile y Colombia.
Hay un dato que hace más interesante esta diferencia: las startups mexicanas recibieron aproximadamente el doble de inversión que sus pares de la muestra.
Es decir, tener acceso al capital no necesariamente resuelve todo.
Samuel González, director general de Fundación E, explica que participar en otros ecosistemas puede ayudar a una startup a mejorar su producto y su manera de operar. Competir en mercados como Estados Unidos, España o Brasil obliga a preguntarse algo muy básico: ¿lo que funciona en México también funcionaría en otro lugar?
Esa pregunta puede llevar a mejorar la tecnología, los procesos y hasta la forma de vender.
También aparecen oportunidades que pueden ser más difíciles de encontrar en el mercado local: inversionistas especializados, mentores con experiencia internacional, talento que ya participó en compañías de rápido crecimiento y clientes dispuestos a probar nuevas soluciones.
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Un programa puede abrir más puertas de las que parece
Para un emprendedor, entrar a una aceleradora o a un programa de soft landing no significa únicamente recibir capacitación.
Puede significar conocer a alguien que después se convierta en cliente, encontrar un socio para entrar a otro país o sentarse con un inversionista que entiende el sector.
El reporte Soft Landing in Latin America, elaborado por Endeavor, Google, Mastercard y General Atlantic, encontró que más de 80% de los unicornios latinoamericanos ya se había expandido internacionalmente.
El mismo reporte señala a México como uno de los mercados más atractivos de América Latina para la expansión de startups internacionales.
La oportunidad, entonces, también está del otro lado: que las startups mexicanas aprovechen esos programas para conocer otros ecosistemas antes de decidir dónde y cómo crecer.
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¿Ya es momento de salir?
Aquí conviene bajar un poco la emoción.
Internacionalizarse no es para presumir que una startup ya está en tres o cinco países. Si el negocio todavía depende de que el fundador consiga personalmente cada cliente, quizá sea demasiado pronto.
Antes de aplicar a un programa internacional conviene tener algunas respuestas claras:
- ¿El producto ya funciona de manera constante en México?
- ¿Sabes cuánto cuesta conseguir un cliente?
- ¿El equipo puede atender otro mercado?
- ¿El producto necesita cambios para adaptarse?
- ¿Hay dinero suficiente para probar sin descuidar el negocio local?
También es importante entender el mercado al que se quiere llegar. Las reglas, los clientes, la competencia y hasta la forma de hacer negocios pueden ser diferentes.
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No se trata de abandonar México
Salir no significa dejar atrás el mercado mexicano.
Puede ser, simplemente, una manera de aprender antes de dar un salto más grande.
Para una startup que está pensando en participar en un programa internacional, quizá la pregunta más útil no sea “¿cuánto dinero puedo conseguir?”, sino “¿qué puedo aprender aquí que me ayude a construir una empresa capaz de crecer fuera de México?”
Si la respuesta es clara, entonces quizá valga la pena hacer las maletas.
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