Fundación E.- Lo que para una empresa es un desperdicio, para otra puede ser la materia prima de su siguiente producto. Esa escena, cada vez más frecuente en América Latina, refleja cómo el emprendimiento sostenible está cambiando la forma de hacer negocios. Ya no se trata únicamente de reducir el impacto ambiental, sino de crear empresas rentables que aprovechen la innovación para resolver algunos de los mayores desafíos del planeta.
Un ejemplo de ello es el siguiente: se estima que el tamaño del mercado de la sostenibilidad en 2026 será de 29,070 millones de dólares (mdd), un crecimiento con respecto al valor de 24.400 mdd en 2025, con proyecciones para 2031 que muestran 69,720 mdd, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 19.12% durante el período 2026-2031, revela la consultora Mordor Intelligence.
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El emprendimiento sostenible deja de ser una tendencia
El emprendimiento sostenible combina crecimiento económico, innovación y responsabilidad ambiental. De acuerdo con información de organismos especializados en negocios verdes, estos modelos buscan generar ingresos mientras reducen emisiones, optimizan recursos y promueven un consumo responsable.
Hoy, los consumidores e inversionistas valoran cada vez más a las empresas que incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), lo que abre nuevas oportunidades para quienes desarrollan soluciones con impacto.
Conoce los modelos de negocio con mayor potencial, de acuerdo con el director general de Fundación E, Samuel González.
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Economía circular y servicios inteligentes
Entre los modelos con mayor crecimiento destacan los esquemas Product-as-a-Service (PaaS), donde las empresas dejan de vender un producto para ofrecerlo como un servicio mediante suscripciones o pago por uso. Un ejemplo son las flotillas eléctricas para logística de última milla o la maquinaria agrícola eficiente rentada por horas.
También cobran fuerza los marketplaces de economía circular, plataformas que conectan empresas para comercializar residuos, subproductos o excedentes antes de que terminen en un relleno sanitario, impulsando la reutilización de materiales.
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ClimateTech y agricultura regenerativa
La tecnología climática (ClimateTech) también gana protagonismo. Soluciones para monitorear biodiversidad, medir emisiones, certificar créditos de carbono o utilizar blockchain para garantizar la trazabilidad ambiental están atrayendo mayor interés.
En paralelo, la Agtech regenerativa desarrolla herramientas para monitorear la salud del suelo, calcular la huella de carbono e incorporar bioinsumos que sustituyen fertilizantes químicos, mejorando la productividad agrícola con menor impacto ambiental.

Las oportunidades están en varios sectores
La economía circular continúa generando oportunidades mediante el reciclaje, el compostaje industrial, la fabricación de bioplásticos y la logística inversa para industrias como consumo masivo y textil.
“En energías limpias, el crecimiento se concentra en la generación distribuida con paneles solares y sistemas eólicos para PYMES, además del almacenamiento mediante baterías y plataformas digitales que optimizan el consumo eléctrico industrial”, menciona González.
México tiene un gran potencial. Una muestra de esto es que el mercado de energía renovable en el país se valoró en aproximadamente 28,700 mdd en 2025, además se proyecta un crecimiento anual compuesto de entre 9.4% y 10.1% hacia la próxima década, de acuerdo con la consultora Imarc.
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El gran reto sigue siendo el financiamiento
Aunque el mercado muestra un enorme potencial, las startups sostenibles enfrentan obstáculos importantes. Muchos proyectos requieren infraestructura costosa, como plantas de reciclaje o redes de recarga para vehículos eléctricos.
Mientras el capital de riesgo tradicional busca retornos rápidos, estas empresas necesitan inversionistas con horizontes de largo plazo, conocidos como Patient Capital, o esquemas de Blended Finance, que combinan recursos públicos y privados.
A ello se suman marcos regulatorios poco actualizados, incentivos fiscales limitados, procesos burocráticos para permisos ambientales y una infraestructura insuficiente para la recolección y separación de residuos.
A pesar de estos desafíos, la transición hacia una economía verde y digital impulsará la creación de unos 170 millones de nuevos empleos para 2030, señala el informe Future of Jobs Report 2025 de la World Economic Forum. Estos empleos se concentran en sectores relacionados con la sostenibilidad, la tecnología y la energía limpia.
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Rentabilidad sí, pero con impacto comprobable
Uno de los mayores riesgos del sector es el greenwashing, cuando una empresa aparenta ser sostenible sin demostrar resultados.
Para evitarlo, los especialistas recomiendan que el impacto ambiental forme parte del propio modelo de negocio. Es decir, que la empresa solo genere ingresos cuando realmente reduzca emisiones, recicle materiales o ahorre agua.
Además, es fundamental medir resultados mediante estándares internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), indicadores ESG o certificaciones como Empresa B (B Corp), complementadas con tecnologías como sensores, IoT o blockchain que permitan ofrecer datos verificables.
“El emprendimiento sostenible está evolucionando hacia modelos donde la rentabilidad y el impacto ambiental dejan de competir entre sí para convertirse en la misma estrategia de crecimiento.Economía circular, energías limpias, movilidad sustentable y ClimateTech demuestran que los negocios del futuro no solo deberán ser innovadores, sino capaces de generar valor económico mientras contribuyen a resolver los desafíos ambientales más importantes del mundo”, señala el fundador de Fundación E.
